Separa lo documentado de lo que no se conoce
Al iniciar una nueva etapa es tentador completar huecos con estimaciones o recuerdos de terceros. Conserva como hechos los datos respaldados por documentos o fuentes identificables y marca como desconocido lo que realmente no puedas confirmar.
Qué merece la pena localizar
- Identificación y número de microchip cuando exista.
- Cartilla, pasaporte u otra documentación sanitaria disponible.
- Vacunaciones documentadas y fechas registradas.
- Informes de consultas, cirugías, hospitalizaciones o enfermedades anteriores que se hayan entregado.
- Medicación activa y pautas profesionales vigentes, si las hay.
- Datos de la clínica o centros que hayan atendido anteriormente al animal.
Pide el historial a las fuentes que ya existen
Si conoces la clínica anterior y tienes legitimación para solicitar la documentación, pregunta qué historial puede facilitarte. Una protectora o anterior responsable también puede disponer de informes que no aparecen en la cartilla.
Conserva la procedencia de cada archivo para que un veterinario posterior pueda distinguir qué información viene de un centro, de un documento oficial o de una nota del nuevo tutor.
Empieza el nuevo historial sin borrar el anterior
Las consultas realizadas después de la adopción deben añadirse a continuación, no sustituir la documentación previa. De este modo el animal mantiene una historia longitudinal aunque haya cambiado de responsable o de clínica.
Contenido informativo y organizativo. Cuando una cuestión requiera valoración clínica, diagnóstico, tratamiento o una decisión urgente, corresponde a un profesional veterinario valorar el caso concreto.